domingo, abril 11, 2010

Conte de printemps...





Camino por Madrid en tu compañía...

Mi mano en tu cintura,
copiando a tu mano en la cintura mía.
A paso lento, como bostezando,
como quién besa el barrio al irlo pisando,
como quién sabe que cuenta con la tarde entera,
sin nada más que hacer que acariciar aceras.

Y sin planearlo tú acaso,
como quién sin quererlo va y lo hace,
te vi cambiar tu paso,
hasta ponerlo en fase,
en la misma fase que mi propio paso...

Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener,
entrar y salir de fase.
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama más que el desenlace.

Fue un salto ínfimo, disimulado,
un mínimo cambio de ritmo apenas,
un paso cambiado,
Y dos cuerdas que resuenan
con un mismo número, en distintos lados,
O el paso exacto de los soldados,
como dos focos intermitentes,
súbitamente así, sincronizados.

Dos paseantes distraídos
han conseguido que el reloj de arena de la pena pare,
que se despedace.
Y así seguir que el rumbo que el viento trace...

Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener,
entrar y salir de fase.
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama más que el desenlace.

Ir por ahí como en un film de Éric Rohmer
sin esperar que algo pase.
Amar la trama más que al desenlace,
amar la trama más que al desenlace.

Te vi cambiar tu paso,
hasta ponerlo en fase,
en la misma fase que mi propio paso.
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama más que el desenlace.

Camino por Madrid en tu compañía...


La Trama y el Desenlace - Jorge Drexler


viernes, abril 09, 2010

Y2 - Playlist de aniversario


01. Smokers Outside the Hospital Doors - Editors
02. La Trama y el Desenlace - Jorge Drexler
03. Jesus, Etc. - Wilco
04. Happiness / The Gondola Man - Elliott Smith
05. Buddha's Delight - Haley Bennett
06. If You Wear That Velvet Dress - Bono and Jools Holland Band
07. Disco Lies - Moby
08. Taxi Cab - Vampire Weekend
09. Let My Love Open the Door - Sondre Lerche
10. Numb as A Statue - Warren Zevon
11. La Auto-radio Canta - Miguel Bosé
12. Cigarettes, Wedding Bands - Band of Horses
13. In The Sun - Michael Stipe feat. Chris Martin
14. Your Love is the Place Where I Come From - Teenage Fanclub
15. Say Yes - Elliott Smith
16. Don Quixote (Spanish Rain) - Coldplay

La espera como preludio fúnebre, el curso de la sintaxis, todo lo que tenemos, nuestro ahora, las risas que brotan, un acto de cabaret, esas fiestas modernas, los pasitos luego de subir las escaleras, las películas de mamá, sus últimas palabras antes de dormir, "tú siéntate cerquita ya veremos qué pasa", lo que ella es, poesía rota, mientras el Cristo de Pezones hablaba con el ángel, mis deseos más honestos y el momento del año bajo las manos de un caballero loco.

16 mensajes, y sus letras que no nos bastan. Ecos del camino recorrido, y todas las luces encendidas...

Aquí.

lunes, abril 05, 2010

Dealers, dildos y defeños: Año nuevo 2008

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Con media dedicatoria a Toño Sempere,
que me recordó algo que no debía haber olvidado.


Medianoche, 31 de diciembre de 2007. Doy el abrazo a todos los miembros de mi familia. Aun no terminan las campanadas y ya estoy trepando la maleta al auto. Tenía esta urgencia, de moverme, de viajar. El plan era simple (y ahora que lo veo a la distancia, predecible). La idea era ir a media noche, en las primeras horas del año nuevo a la central de autobuses y tomar el próximo viaje que saliera con destino a "quiensabedónde".

Con salidas cada 15 minutos, obviamente el destino terminó siendo el D.F. Un día antes había tomado mis providencias, avisando de mi muy probable visita. Al final, todo se trataba de ir a donde el timing, el destino y la casualidad (o causalidad), nos llevara.



Llegamos a un hotel, muy viejo, muy mono e indirectamente claustrofóbico. Pasillos estrechos y alfombrados, paredes de madera, cuartos mínimos. Pulcro, como sacado de una novela de Stephen King, cuando entré al baño de mi habitación y encontré el papel higiénico doblado en punta me frikié cabrón, quienes vieron 1408 entenderán.


salí corriendo a revisar el número de habitación

El Hotel Segovia, tiene la gracia de tener tarifas muy baratas, casi de motel, y encontrarse en Av. Chapultepec a escasos metros del metro Insurgentes, y a un par de calles del Ángel de la independencia, justo en los linderos de la Zona Rosa. Lo que te permite estar muy cerca de una zona turística y amigable cuando es de día, pero por la noche... bueno, descubriría que la historia es otra.

Las causas (y azares) pusieron una cartelera de cine en mis manos y la posibilidad de ver la adaptación de una de novela negra que es de mis favoritas de todos los tiempos: The Black Dahlia de James Ellroy, dirigida aquí por Brian De Palma. La función que me quedaba era en los Cinemas Lumiére Reforma. A una cuadra del ángel de la independencia. A las 10:30 de la noche...

Pues me ganó el fan rush y entré.



El cine estaba mono, y no tenía nada que ver con nuestras provincianas salas de cine, donde ya hemos erradicado esa costumbre de poner un pasillo en medio de la sala, donde están los mejores lugares justamente. Pero yo no le dí importancia y me senté, con mi bote de palomitas y mi refresco a disfrutar la película.

Luego, cuando noté que Scarlett Johansson no salía por ningún lado, que los escenarios eran raros y que los actores hablaban en turco, comprendí que me había metido a la sala equivocada. Corregí mi error y entré a la correcta.



Y bueno, sobre la película... cualquier director que mata a Aaron Eckhart a los 30 minutos de iniciar su película, para dejarle el protagónico de los restantes 90 a Josh Harnett, debería considerar seriamente dejar de consumir lo que ha estado inhalando, o verificar de perdida si no es Canderel.

Salgo de ahí pasadita la medianoche, y recuerdo que necesito un rastrillo , pasta dental y hacer una compra absurda, de modo que entro al Sanborns, consigo todo eso más la última edición de Letras Libres que pagaría en mi vida (en qué momento se convirtió en "Proceso para el intelectual de moleskine y guarache"?). Bajo por Florencia y no llevo ni una cuadra caminada cuando me percato de que estoy en una calle retacada de bares, centros nocturnos, she-males, prostitut@s, drogas, vampiros y sirenas, toda esa fauna habitando cada tres metros cuadrados.

Intento aplicar la técnica de caminar como si fuera por un prado de margaritas, pero vale madres al poco rato, cuando comienza a stalkearme un dealer terco en que le compre tachas. Luego de media cuadra con este güey persiguiéndome se me ocurre meterme al primer lugar seguro que encuentro...


Con música de mini-súper como fondo y vibradores de todos los colores (del arco iris) colgando de los muros, el lugar resultó ser un refugio aceptable en lo que mi acosador se decidía a buscar nuevos clientes potenciales, estaba pintoresco de menos, así que di una vuelta por el lugar.

Es curiosa la clase de clientes que tienen ahí a esas horas. De entrada recuerdo que eramos sólo hombres. Quién más me llamó la atención fue un señor maduro, gordo, desaliñado, como de 45 años, ropa sucia y rota, con aspecto de dormir en la banca de un parque, acompañado por un jovencito como de 18 años, pulcro, acicalado, de vestir, con camiseta a rayas y zapato impecable. Ambos caminaban juntos a lo largo del pasillo, observando los artículos que colgaban de la galería. Al final se decidieron por uno, el más grotesco y anatómicamente escandaloso. Se dirigieron a la caja, con un cargamento adicional de accesorios y pagó todo mi amigo el abuelo!

Ya había visto suficiente, así que decidí irme, estaba por salir cuando me intercepta el encargado de seguridad de la tienda y me pregunta con el más puro y nativo acento chilango.
-Momento, momento, ¿qué es lo que lleva en la bolsa joven?
Yo la abro para que se asome, y al ver el contenido de mis compras en Sanborns el guardia voltea a verme mudo y estupefacto, con cara de "qué porquería pervertida tenías en mente?", y me deja ir.

La calle está relativamente despejada, y camino ya más tranquilo por la calle de Genova, con tanto ajetreo me dio hambre, así que se me ocurre pasar al Seven-eleven que está ahí por algo rápido.
Entro, tomo una donas Bimbo, saco un botecito de leche del refri y me dirijo a pagarlos, cuando me detengo en seco, mirando el suelo frente al mostrador de la caja, con la mirada fija y de seguro con un perfecto semblante de pendejo, porque el cajero se da cuenta de mi cara y se asoma por encima para ver lo mismo que yo:

Un homeless dormido en el suelo al pie del mostrador...



De modo que era imposible pagar sin pisar al menos la camita de cartón del vagabundo. Al encargado del súper no le hizo mucha gracia encontrarse con que tenía un inquilino, así que lo despiertó y lo corrió a gritos del lugar.

Más tarde mientras cenaba, me partía de la risa recordando todo lo sucedido. "Esto tengo que subirlo al blog en cuanto llegue a casa", me dije a mi mismo... hace más de dos años.

¿Qué sucedió? ¿Por qué tardé tanto? En parte lo que pasó fue la vida misma, en ese momento no tenía idea, pero me encontraba a un par de semanas de que entrara a mi mundo algo que representaría un nuevo, luminoso, festivo y atareado capítulo de mi vida.

Aquel primer viaje al DF "nomás porque sí" me marcó definitivamente, por eso es un ritual que vengo repitiendo desde entonces, en diversas ocasiones a lo largo del año.

En esa misma visita, en última comida antes de irme, Annie y yo optamos por un sushi, en un lugar donde te regalaban galletas de la fortuna al final de la merienda. Aquella ocasión este fue mi mensaje:




Creo que tenía razón...
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