El muchacho no lo quisiera pero recuerda aquel dicho de la abuela. No hizo nada, jamás lo creyó, tenía unos oídos sordos, sólo sabía responder con los ojos de ella. No cometía embustes con las mismas frases, pero repetía inconciente su nuevo credo, jamás se alejó de su tierra hasta que el suelo se fue corriendo. Hijo mio, ¿Qué quieres que te diga el pobre York? Es una era tan confusa para vivir, venerable idiota...
Con más gesto adulto.
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No he escrito todo Enero. Me sorprende pero también me parece norma..
Aunque en mis inicios no sé, si los suyos por igual, había escrito diario y
a veces...
Hace 1 semana.





1 comentario:
No hagas cosas buenas
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